Pago de la deuda

1. sep., 2021

Autor: Héctor R. Morano

La deuda externa en dólares es, evidentemente, la mayor restricción de la economía, en todo sentido. Genera serios inconvenientes en la balanza de pagos, en la inversión, en la determinación de la tasa de cambio, el crecimiento, el empleo, etc. Aún con un buen arreglo con el Fondo Monetario Internacional, seguiremos un camino ríspido para poder honrar dicha deuda sin tener que acceder a refinanciaciones futuras con sectores privados. Por otra parte, la restricción al crecimiento también impedirá solventar la deuda en pesos, que está creciendo en gran medida.

 

Visto este panorama lleno de restricciones, entiendo que hay una manera de atacar todos estos inconvenientes. Se trata de la propuesta de un plan económico a aplicar a partir del arreglo a que se llegue con el FMI. Las características del plan, es que hay que imprimirle audacia y consenso. Al final, estimo, el resultado será favorable y cambiará parámetros estructurales de nuestra economía.

 

Se trata de encapsular la deuda a partir del arreglo al que se llegue con el FMI. Es decir generar un recurso nuevo, que sea destinado al pago de la deuda. Al principio parece una utopía, pero, adentrándonos en los detalles, espero que sea un proyecto posible.

 

Cuando digo recurso nuevo, es totalmente nuevo y ajeno a nuestra actividad económica actual. Se trata de crear nichos de productos y servicios exportables, que generen las divisas suficientes para hacer frente a los pagos de la deuda. Deben ser actividades no competitivas con el resto de la economía del país, pero casi imposible de atraerlas como propias con nuestras regulaciones impositivas y laborales. Por otra parte, deben estar delimitadas en zonas cerradas, donde convenga promover la inversión. La moneda de transacción en esta zona debería ser el dólar estadounidense, que incluiría a los impuestos que se cobren, para crear un fondo en dólares y no emitir dinero en pesos.

 

Estos emprendimientos serían de libre comercio intra zona y deberían tener bajas tasas aduaneras  de importación y exportación. Se debería cobrar un impuesto único a las Ganancias, con una tasa sensiblemente reducida comparativamente con el mercado local. Las relaciones laborales serían equivalentes a las de los países más avanzados y no se regirían por la Ley de Contrato Laboral nacional. Deberían contar con la exención de los impuestos provinciales y tasas municipales.

 

La pregunta es: ¿Qué generaría el otorgamiento de tantos beneficios fiscales y laborales? La respuesta es simple, que paso a detallar. a)  Al ser una zona cerrada, dentro de la misma se generarán actividades complementarias, que bajo las mismas condiciones, darán trabajo y pagarán el impuesto que se regule para las principales Ej: Compañías de seguros, bancos, soportes técnicos, mantenimiento y limpieza, artículos de embalaje, generación de energía interna y muchas más. b) La creación de estas zonas suponen un crecimiento productivo en su periferia que, de alguna manera, será abastecedor necesario de la zona de exclusión, pero no se regirán por los beneficios otorgados a los primeros. De este modo crecerá el polo productivo privado zonal y aportará más impuestos a las provincias y municipios de esas localizaciones. c) Se generará un crecimiento laboral importante, que aportará a la reducción de la tasa de desempleo y activará el consumo interno que, a su vez, producirá un aumento del ingreso fiscal. Obviamente se reducirían los subsidios por falta de empleo.

Todas las transacciones desde la zona de exclusión hacia el resto del territorio deberían tener el tratamiento de importaciones, en las mismas condiciones que rigen en la actualidad, salvo que sea conveniente mejorarlas.

 

La elección de las nuevas actividades deberían pasar por la evaluación del Gobierno Nacional y los empresarios locales y extranjeros en su justa medida, y si es posible, producto de convenios asociativos entre privados.

Sólo a manera de sugerencia, corre un mapa de la República Argentina donde están  marcadas las zonas a afectar  a las nuevas actividades.                                

                             Si bien es un proyecto audaz, conlleva un mejoramiento a la alicaída economía argentina y promueve la inversión. Por otra parte genera un Norte para el desarrollo de nuestro país e induce a aprovechar mejor las capacidades técnicas de generaciones que están esperando cambios sustanciales, que hoy no vislumbran.