Dólar "Blue"

24. oct., 2020

Autor: Héctor R. Morano

Observando la actual crisis cambiaria, que se traduce en una falta de reservas líquidas en el Banco Central de la República Argentina (BCRA), me parece que hay que tener un enfoque distinto al oficial para revertir la situación.

 

Resulta obvio que, hay una inconsistencia entre la oferta de divisas y una demanda desmesurada. Esto, se traduce en una suba importante de la cotización del dólar “no oficial”, o quizá, al decir de los economistas, en una baja del valor del peso. Entonces es necesario analizar motivos y consecuencias.

 

Hay datos que son objetivos, las reservas líquidas del BCRA son escasas o casi nulas. Por otro lado, hay una expansión monetaria enorme por la emisión permanente para satisfacer el déficit fiscal. He aquí dos cuestiones visibles, muchos pesos en la plaza y pocos dólares en caja. A esto se le suma una importante cuota de desconfianza del sector privado, que no vislumbra un proyecto claro para salir de la crisis y se refugia en el dólar como manera de preservar sus ahorros.

 

Hasta ahora las medidas oficiales se orientaron a la restricción del acceso al dólar como método de evitar la fuga de divisas del BCRA. Esto fue una necesidad, pero generó más desconfianza y los particulares se refugiaron en el dólar para preservarse. Consecuencia, no crece el stock de divisas del BCRA, aún con superávit comercial, y la plaza del dólar “blue” sigue demandante. Por supuesto, esta demanda aumenta la cotización de la moneda extranjera a valores que van más allá de lo razonable y termina incidiendo negativamente en toda la economía. Además, estos dólares no entran en el circuito bancario. 

 

Las últimas medidas paliativas fueron bajar las tasas de las retenciones por exportación. Pero, hasta ahora, no se ven resultados auspiciosos. Además, esta medida implica una reducción de la recaudación fiscal en un momento en que el gobierno está ávido de ello.

 

En este contexto, se presume que los particulares tienen atesorados una importante cantidad de dólares fuera del circuito bancario y van por más si no se explicita un proyecto de crecimiento sostenido de la economía.

 

No existe una medida salvadora única que cambie la situación. Deben darse varias medidas coordinadas y simultáneas para obtener un efecto positivo. Por eso voy al núcleo de mi propuesta:

 

1)      Realizar una licitación entre exportadores para efectivizar liquidaciones con el siguiente beneficio: El 85% se liquidará al valor del dólar oficial y el otro 15% se depositará en dólares en las cuentas que se destinen al efecto. Esta promoción sería válida hasta el 31/03/2021 (Fin estimado de la pandemia).

2)      Promover inversiones productivas y atractivas con estímulos fiscales. Estas inversiones deben tener un proyecto de rentabilidad tentadora.

3)      La Promoción mencionada en 2) debe alcanzar a empresas y particulares mediante la creación de fondos de inversión.

 

En mi concepción, toda norma debe contemplar el interés de la otra parte para lograr éxito. A ello están orientadas las propuestas descriptas.

 

Respecto del punto 1); estimo que, es una buena tentación para los exportadores. El BCRA se beneficiaría con un mayor ingreso de divisas neto sin costo fiscal y los exportadores mejoran su cobro. En tanto que, los depósitos que se hagan en dólares, se supone que, una parte queda en el sistema bancario y neutraliza parcialmente su salida. Otra parte, irá a mejorar la oferta del “blue”, por ende, a hacer bajar la cotización. Es una propuesta donde todos ganan.

 

Los puntos 2) y 3) se dirigen hacia el redireccionamiento de los dólares en plaza. Si el “blue” baja su cotización por efecto de la aplicación del punto 1); esta sería otra oferta tentadora y segura que capte la atención de los inversores. A la vez, se estaría evitando que haya un desvío de divisas hacia instituciones bancarias radicadas fuera del país. Para dar ejemplos, se podría invertir en Vaca Muerta con los mismos beneficios que hoy tienen los actuales inversores, o bien, en la construcción, preservando el valor por m2 y su rentabilidad por proyectos. El inversor debe ser y sentirse socio seguro de un buen negocio.

 

Las propuestas están orientadas a estabilizar y mejorar el mercado de cambios y promover la actividad productiva. Con ello, habría una reactivación económica, mayor empleo, mejor recaudación fiscal y absorción de pesos, destinados a la inversión.