Industria de la Construcción

Construcción de viviendas

Autor: Héctor R. Morano

La actualidad económica tiene sumido al país en una honda recesión. Por ahora, no sabemos con certeza cuando se va revertir, ni en qué grado, ni cuales sectores serán los que inicien el proceso de recuperación. Ningún analista serio puede predecir el momento de cambio de la tendencia.

Ante esta situación, se pueden hacer dos cosas: Una es no hacer nada y esperar una recuperación gradual. Otra, es alentar al sistema productivo  para que se recupere más rápidamente.

Sabido es que, la industria de la construcción es concentradora de varias industrias y servicios por su componente participativo. Aún así, no toda la industria tiene ese rol tan amplio. Sólo la de construcción de inmuebles es la más completa en ese sentido.

Las obras que hace el Estado (Rutas, puentes, cloacas, agua corriente, recursos hídricos, etc.), por lo general, aportan bastante al empleo y es importante su continuidad por razones de mejoramiento de la infraestructura, que, al final, redundan en un mejoramento social. Pero, produce una reactivación parcial.  El caso de la construcción de viviendas es ajeno a este rol o, si se quiere, es complementario y está orientado a la inversión privada y con una gama de actividades más amplia.

Los conceptos señalados no son una novedad, pero sí son importantes para tenerlos en cuenta en este momento tan difícil. Por ello, vale la pena hacer una propuesta que aporte vitalidad a este sector económico.

La propuesta consiste en lo siguiente:

1)      Promover la construcción de viviendas de uso familiar destinadas a casa habitación, no establecidas en barrios cerrados, countries y otros similares.

2)      Por el término de dos (2) años, a partir de los próximos  seis (6) meses en que se inicien las obras, efectuar las siguientes desgravaciones y ajustes impositivos:

a)      Exención del Impuesto a las Ganancias.

b)      Exención, pactada con las provincias, del Impuesto a los Ingresos Brutos.

c)       Liquidación del débito fiscal de IVA igual al crédito obtenido en cada unidad de construcción.

d)     Reducción de 50 o/oo de las cargas sociales patronales.

e)      Exención, pactada con las provincias, del Impuesto de sellos en escrituras y otros documentos inherentes a la transmisión del dominio de las unidades construídas.

f)      Otorgamiento de tasas subsidiadas para la financiación de la compra de las viviendas.

g)       Eliminación o rebaja de tasas y derechos de construcción.

h)      Acordar la liquidación de impuestos por unidad de construcción. Llamándose “unidad” al edificio en su conjunto y no a cada unidad funcional.

3)      Agilización de los trámites de autorizaciones de obras por las autoridades competentes en cada  jurisdicción.

Las ventajas son múltiples. Se reactiva la economía, se crea trabajo y se fortelece la adquisición de vivienda propia. El o los Estados  no pierden recursos porque las exenciones son recuperadas, con creces, por el mejoramiento de la actividad de todos los intervinientes en la industria, que sí pagarán sus impuestos.

Como comentara en mis anteriores propuestas, es momento de un rol activo del Estado que, sin dejar de bajar su déficit, pueda incidir positivamente en la economía.

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