Impuesto sobre las Inversiones Financieras

Inversiones en LEBAC Y BOLSA

 

Autor: Héctor R.Morano

En estos días entra en tratamiento una serie de cambios tributarios propuestos por el Poder Ejecutivo. Las modificaciones están orientadas a establecer mayor equidad y ganar recaudación para el fisco.

 

Como la propuesta abarca modificación de exenciones, cambios de tasas y afecta a varios impuestos, se supone, habrá una discusión densa con los actores alcanzados. Además, la propuesta implica alguna complejidad en su puesta en marcha.

 

A mi entender, habría que optar por la simpleza en la aplicación de las normas, mensurando el efecto impositivo sobre los agentes tributarios y, generando recursos a las arcas del Estado.

 

En este sentido, mi propuesta es muy simple y se basa en un único impuesto “nuevo” aplicable a las operaciones de inversiones financieras. No se trata  de renta financiera porque no es un concepto rentístico, sino que, se aplicaria  como impuesto definitivo sobre cada inversión.

 

A su vez, la tasa del impuesto debe ser de casi un nivel de indiferencia para los inversores, de modo que, no se vean orientados a no realizar las inversiones. Además, este impuesto podría ser deducible del Impuesto a las Ganancias para aquellos que estuvieren alcanzados.

 

Concretamente, se trata de gravar todas las operaciones sobre LEBAC y la de las Bolsas del País a una tasa del 0,2%  por el término de 2 años. Después de ese plazo se evaluaría su continuidad o derogación.

 

La propuesta no alteraría la disminución del alcance del Impuesto a los Créditos y Débitos Bancarios, que bien promueve el Poder Ejecutivo.

 

Para dar un ejemplo, sólo con las LEBAC, el efecto sería el siguiente:

 

  • Supongamos una colocación promedio mensual de $ 15.000.000 millones (En octubre 2017 fueron $ 19.171.035 millones).
  • La tasa de aplicación sería el 0,2 %.

 

15.000.000 * 0.002 =   $   30.000  millones mensuales

30.000 * 12      =   $ 360.000  millones anuales

 

Si a estos valores le sumamos la recaudación que pueda provenir de las operaciones en bolsa, estaríamos ante un crecimiento interesante en los ingresos fiscales.

 

Este impuesto es de fácil cobro porque las operaciones están todas institucionalizadas y los operadores actuarían como agentes de recaudación.

 

Cabe una reflexión final, si se lo considera un impuesto transitorio, deben hacerse todos los ajustes fiscales para que no se convierta en definitivo, como ha sido con otros impuestos. 

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