Economía y los problemas actuales

Texto

Autor: Héctor Roberto Morano

 

En mis notas anteriores dije, que los tironeos de participación en una torta chica no es la solución para salir de la crisis. La única manera es agrandar la torta, mejorar la distribución y así, los comensales económicos podrán satisfacerse equitativamente.

 

En estos momentos estamos ante la presencia de un pretendido control inflacionario. Es verdad, la inflación deteriora los ingresos de las personas de menos recursos. Sobre este tema se deben analizar algunas cosas que, a mi juicio, deberían exteriorizarse.

 

Se nota que el administrador de turno tiene como objetivo  bajar los costos de los productos vía disminución de gastos de burocracia y mejoramiento de los canales de distribución. Pero, por otro lado incrementa los costos por vía de los aumentos de las tarifas públicas. Por ahora esta ecuación no da cero pero sí mejora el ingreso público y esto ayuda para ir bajando la inflación. La contrapartida es que se reduce la capacidad de compra de los consumidores. En otras palabras hay un traslado de ingresos desde los conumidores hacia el Estado y la baja de la inflación no se traduce en un beneficio, porque se reduce la capacidad de compra,  los productos, aunque logren ser más baratos, no se pueden comprar.

 

Todo este esquema implica, a corto plazo, una recomposición de las arcas del Estado sin un beneficio concreto de los consumidores. Teniendo en cuenta el entramado  social de la Argentina, este planteo es muy difícil sobrellevarlo en el tiempo.

 

Ahora bien, si hay inversiones en el sector productivo y se aumenta la cantidad bienes transables, los costos por producto disminuirán por el mejoramiento de la absorción de los cargos fijos. El tema pasa por los tiempos en que sucede una cosa y otra. El consumidor sigue en lista de espera.

 

En esta ecuación, qué pasaría si se expande la demanda como consecuencia del menor costo del crédito o mejoramiento del ingreso, aumentaría el consumo y los precios tenderían al alza. Aquí comenzamos a ver la inflación de demanda.

 

Si la baja en la inflación de costos se equipara con la suba por la de  demanda, los consumidores quedarán en una situación de indiferencia. Pero el Estado no, se beneficiaría directamente porque a mayor actividad económica habrá incremento del ingreso fiscal y podrá bajar el déficit, que a la postre servirá para disminuir la inflación. Si, es cierto que, la mayor actividad generaría un crecimiento del mercado laboral, con el beneficio que ello impicaría tanto en lo social como en el repotenciameniento económico.

 

Llegado el momento del mejorameinto fiscal, el Estado podría disminuir la presión impositiva y así potenciaría la economía por via de otra baja de costos.

 

Como vimos hasta aquí, el esquema funciona en el tiempo. El problema está en el mientrastanto. Como para que todo mejore no puede convivir la inflación de costos y la de demanda, los ingresos de los consumidores quedan temporarmente postergados.

 

La función del Estado es acortar los tiempos y no ahondar el deterioro social. Lo importante debe ser dar trabajo.

 

Hay empresas que “hoy” su producción no es competitiva comparativamente con la de los mercados externos. ¿Una manera de bajar sus precios es importar?. Me parece que este no es el camino, “por ahora”.

 

Las empresas no competitivas lo son por varios factores. Uno evidentemente será por falta de inversión y retraso tecnológico, pero, el costo  argentino generado por el Estado sigue estando intacto y no se le puede trasladar esa responsabilidad al productor.

 

Estas empresas merecen ser incluidas en un plan de reconversión por parte del Estado. El mejoramiento del crédito, la baja de impuestos y la disminución de la carga laboral ayudará a mantener la fuente de trabajo. La consecuencia será obvia, se podrán ir disminuyendo los subsidios, se aumentará la capacidad de consumo y se retroalimentará la economía porque esas empresas pasarán a ser consumidores activos del resto de los bienes. Por último, el Estado compensará su costo de ayuda con una mayor recaudación proveniente del crecimiento del nivel de actividad.

 

En definitiva concluyo que, para tener una apertura indiscriminada de las importaciones, primero hay que darle solución integral a los temas generadores del costo argentino. De otra manera no se estará viendo integralmente el problema.

 

 

 

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