El Estado y el Costo Argentino

El Estado, generador de costos

Autor: Héctor Roberto Morano

 

Como ya lo mencionara en mi artículo “Planeamiento Económico” publicado en esta misma página, Argentina debe estar preparada para acrecentar su mercado externo activando el nivel de exportaciones. Sólo que, para que esto ocurra, hay que revisar seriamente el costo argentino.

 

El Estado, a través de sus distintas administraciones, fue el gran constructor del costo argentino. Un Estado que secuestró, mató, empobreció, mal administró, estafó y robó; dejó  huellas profundas en lo social y en lo económico. Este costo lo pagó, y lo está pagando, la sociedad en su conjunto, de todas las formas posibles.

 

El daño ya está hecho. La pregunta es: ¿Cómo se sale de esto?

 

La salida la debe dar el propio Estado, que es quien debe revertir esta situación porque el costo argentino es su responsabilidad.  Pero, le tomará tiempo.

 

 

En este momento se presenta una puja de intereses por el reparto de la torta fiscal. El problema es la dimensión de la torta. Es pequeña por más que se la quiera distribuir más equitativamente y no alcanza para todos. La única manera es salir para arriba. Es decir, agrandar la torta (aumentar la actividad económica). No menos importante será revisar sus componentes para ver si la podemos agrandar y mejorar su distribución.

 

PRIMERA ETAPA- AGRANDAMIENTO DE LA TORTA

Se hace urgente aumentar el nivel de actividad económica. Para ello van algunos conceptos que, a priori, no representan para el Estado una erogación inmediata de dinero:

 

  1. Inversión pública en infraestructura

 

La inversión en infraestructura promueve el trabajo, activa la economía, reduce costos operativos y genera más ingresos de impuestos. Parece ser una de las salidas a aplicar, pero no la única.

 

En el contexto actual, sólo se puede recurrir al crédito externo para desarrollar un país estructuralmente viable. Resulta obvio decirlo, pero el costo del endeudamiento debe ser sensiblemente inferior al beneficio (efecto palanca), y sobre todo, debe observarse que, dicho costo sea pagado sólo con ese beneficio. Por ello, el endeudamiento debe ser a largo plazo y con tasas  de interés promocionales provenientes de organismos internacionales de fomento.

 

El destino de estos créditos debe ser orientado a la construcción y reparación de rutas viales, reparación y ampliación de vías y equipamientos férreos, ampliación de puertos y aeropuertos, ampliación de la matriz energética, ampliación de redes cloacales y de agua potable, etc.

 

Esto implicará menor costo para las empresas y un beneficio social y de salud para muchas personas.  

 

  1. Inversión local y extranjera

Toda inversión destinada a generar un flujo productivo debe ser bienvenida, excepto, aquellas que afecten la ecología o que no generen aumento de la capacidad laboral.  El destino principal debería ser el de generar productos y servicios para el consumo, sean éstos  para el mercado local o el externo.

 

 Aumentando la  capacidad instalada de producción en fábricas se  garantizará la mayor absorción de los costos fijos. Esto reduce el costo por producto y no genera inflación de costos.

 

A mayor producción habrá mayor circulación. Eso generará más fuentes de trabajo y mayor recaudación para el Estado.

 

  1. Fomento industrial

El Estado debe intervenir en el diseño industrial del país con proyección  a 20 años y más. Es decir, se deben crear nuevas industrias que a futuro puedan ser competitivas en el mercado internacional. Puede ser la reactivación de viejas industrias que dejaron de funcionar por perder competitividad  o nuevas donde se encuentren ventajas comparativas a futuro.

 

Para que ello ocurra, hay que otorgar un fomento vía reducción de impuestos. Esto en realidad no es una pérdida de ingresos porque los bienes que se generen tendrán efectos colaterales en la recaudación impositiva y la previsional, vía aumento de los puestos de trabajo.

 

 

SEGUNDA ETAPA-MEJOR DISTRIBUCIÓN DE LA TORTA

Cumplido con éxito la primera etapa, la segunda es la que traerá los reales beneficios económicos y sociales. Se aportan algunos conceptos:

 

  1. Reducción de los gastos del Estado

Lograr una economía más grande (aumento de la torta) no significa que el Estado deba gastar más, al contrario, debiera reducir su participación en la torta porque habrá costos que dejará de pagar. Hoy debe solventar el costo social del desempleo estructural mediante subsidios y compensaciones que, de haber mayor actividad económica, se iría reduciendo de a poco.

 

Este punto es vital. Ya pasó que a mayores ingresos del Estado hubo una expansión del gasto. Si se va por ese camino volveremos a los desequilibrios. Esto no quiere decir que se reduzcan prestaciones, al contrario, el objetivo es que se den más prestaciones a menor costo.

 

Se debe hacer eficiente el Estado y no utilizarlo como coto de caza para la política.

 

Sería recomendable instaurar la técnica de Presupuesto Cero (Partir de cero para presupuestar) a efectos de poder justificar los costos de la gestión del Estado.

 

  1. Rebaja y modificación de los impuestos

En la medida que se aumente la actividad ingresará más recaudación por impuestos a las arcas del Estado. Esto producirá que se pueda entrar en una zona de equilibrio fiscal. Bien tan deseado en este momento. Si el Estado se engolosina con la recaudación y malgasta los recursos sería dar un paso atrás al objetivo buscado.

 

Sería recomendable bajar y/o derogar los impuestos distorsivos y de esta manera reducir los costos de los productos. Bajando el costo y vendiendo más se aumentará la recaudación por cantidad y se neutralizará la rebaja concedida.

 

Al menos, este proyecto ayudaría a bajar la inflación de costos. La inflación de demanda debe quedar neutralizada por la mayor competitividad. Aquí también debe intervenir el ojo del Estado.

 

Esta será la manera donde se verá el verdadero beneficio de reducción del costo argentino y se podrá competir internacionalmente.

 

  1. Aumento de la circulación

A mayor producción habrá mayor circulación. Esto provocará otro aumento de la actividad económica global, que generará más puestos de trabajo y mayor cobro de impuestos. Obviamente, como  tiene relación con la infraestructura, habrá que tener proyectado un mantenimiento asegurado de la misma.

 

  1. Aumento y abaratamiento del crédito

De obtenerse un equilibrio fiscal sustentable se supone que la inflación deberá ser disminuida sensiblemente. Por eso, el acceso al crédito barato promoverá el aumento de las inversiones y mejorará el nivel de actividad. Por otro lado, los créditos más razonables ayudarán a la reducción de los costos de los productos y se mejorará la competitividad comparativa con los precios internacionales.

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