Planeamiento económico

Autor: Héctor R. Morano

 

Inversión, consumo, gasto; son conceptos que solemos escuchar a diario de parte de los economistas que tienen responsabilidad de dirigir y los que analizan la economía doméstica. Sobre estos temas suelen establecerse discusiones apasionadas y estériles

 

La pregunta es: ¿Debemos discutir sobre estos conceptos o diseñar la economía para los próximos 20 años? Si no definimos hacia dónde vamos, no podemos estar discutiendo el Cómo. Establecido esto, quedarán atrás las visiones liberales,  keynesianas, nacionalistas, etc.. Sólo habrá caminos a seguir, que no dejarán margen para los desvíos de los distintos pensamientos económicos.

 

Lo primero que hay que hacer, es caracterizar a nuestro país como productor económico. Luego revisar el contexto internacional, para culminar con la conveniencia de nuestro proyecto a largo plazo. Veamos:

 

Argentina Productor económico

Es bien sabido que el país cuenta con enormes recursos naturales, que nos ponen en condición excepcional para tener un desarrollo económico cualitativamente superior al que tenemos.

 

Nuestros recursos exceden enormemente a nuestras posibilidades de abastecimiento. He aquí un dato favorable a tener en cuenta.

 

También es cierto, que nuestra población es exigua ante nuestra extensión geográfica. Los 44 millones de habitantes son un mercado interesante, pero, es pequeño en relación a nuestras posibilidades productivas.

 

Nuestra  ecuación de producción y consumo nos lleva a nuestra primera conclusión: Argentina tiene un pequeño mercado interno y un gran mercado externo.

 

Mercado interno

La producción agroalimentaria satisface largamente a nuestras necesidades de consumo. Por otra parte, existe una interesante producción de artículos nacionales, que responden bien a la demanda interna.

 

La oferta de productos alimentarios de origen nacional es claramente mayoritaria en el contexto de la oferta total del rubro. En tanto, la oferta de origen industrial nacional tiene un componente distinto. Los productos contienen insumos nacionales e importados. A esto deben sumarse los productos totalmente importados.

 

En este contexto se da esa primera inclinación a pensar en  sustituir importaciones con el ánimo de hacer crecer la industria nacional y su consecuencia más directa, crear fuentes de trabajo.

 

No está mal pensar en un crecimiento de la industrial nacional. Lo que está mal es hacerlo forzadamente a un costo no competitivo. Para ello hay que revisar la estructura de costos internos y ver si se pueden disminuir para llegar a un lugar de indiferencia  con los productos importados.

 

Otro tema es la escala productiva. Está claro que, si estamos pensando en satisfacer un mercado interno de 44 millones de habitantes, será muy difícil competir con productores internaciones que capturan un mercado infinitamente superior y sus costos por producto dejan de ser comparables con los nuestros. Un ejemplo es la industria electrónica.

 

Por último están los productos importados que, por su posición dominante, son de difícil sustitución. Podemos citar a los agroquímicos, los químicos en general y la industria farmaceútica. En estos casos se necesita un rol activo del Estado para mejorar la competencia.

 

La tasa de crecimiento poblacional del país se ubica en la media global. Por ello no es esperable una brusca variación entre las proporciones del mercado interno y externo.

 

Mercado externo

Está claro que tenemos ventajas comparativas para que nuestro mercado externo sea muy activo. El rubro agroalimentos es claramente un ejemplo a tener en cuenta.

 

La industria nacional ha tenido una evolución en el mercado externo, pero aún no despunta como con capacidad para tener un rol de mayor relevancia.

 

Si pensamos, sin entrar en detalles, nuestra balanza comercial debiera ser netamente superavitaria. Esto en sí mismo no sería una ventaja si no se traduce en mayor trabajo y por ende, mejoramiento de la capacidad de consumo interno.

 

El rubro Servicios, que viene creciendo a nivel internacional, es muy interesante para desarrollar en nuestro país, porque existen condiciones ventajosas de  preparación de los posibles prestadores y la evolución de la tecnología.

 

Por último, ganar mercados para colocar nuestros productos con valor agregado nos dejará un beneficio social por la generación de fuentes de trabajo.

 

El costo argentino

Es indudable que, para trasmutar la situación actual de la economía a una de mayor crecimiento y mejor distribución del ingreso, se hace necesario una intervención imprescindible del Estado.

 

La eliminación del costo argentino tiene que ver con mejorar la infraestructura, proveer de valor agregado a nuestras exportaciones y disminuir el costo del Estado para poder bajar la carga impositiva.

 

La energía

Imprescindible y vital, todos los desarrollos en energía deben considerarse como de prioridad nacional. La evolución de la economía, y en especial de la industria, exige un alto componente de capacidad energética. Este es un rubro donde el Estado debe tener la supremacía de la administración.

 

El endeudamiento

El endeudamiento no es malo en sí mismo. Muchas empresas se endeudan para mejorar su matriz productiva. Sólo hay que direccionarlo en ese sentido. Los préstamos tienen que derivar en mejorar la capacidad de pago mediante la generación de nuevos ingresos por su aplicación a emprendimientos productivos.

 

Para dar un ejemplo, si el país se endeuda para proyectos de infraestructura y ello deriva en un mejoramiento en la baja del costo argentino y a su vez se abren nuevas fuentes de trabajo que, asimismo permiten sustituir subsidios sociales, pues bienvenido sea.

 

Consenso político

Un proyecto a largo plazo debe estar acompañado de un amplio consenso político, porque tiene que trascender a varias administraciones. Si se logra obviar los intereses de la trascendencia personal y se piensa en el conjunto, tendremos un país posible y más igualitario.

 

 

¡Hola!
Prueba y crea tu propia página web,
es fácil y gratis.
ANUNCIO