Energía y Ecología

Texto

 

Autor: Héctor Roberto Morano

 

Que la contaminación ambiental es un problema mundial no es una novedad. La pregunta es: ¿Nos quedamos con esta definición o hacemos algo para atenuarla?

Esta discusión, que transita los foros internacionales, donde se promete mucho y se avanza poco, no alcanza a dar soluciones concretas. Sabemos de los intereses que están en juego para que ello no ocurra.

Algunas soluciones tecnológicas están al alcance de la mano, pero, resulta difícil su implementación por la oposición férrea de los grandes conglomerados dominantes. Entonces: ¿Nos conformamos con esto?  ¿Los poderosos destruyen el mundo y nosotros transitamos en el tiempo como simples espectadores de una película de catástrofe?  ¡No me gusta esta idea!

Como no me gusta la idea, propongo empezar por casa. Después, si prende, lo recomendamos a nuestros amigos del Mercosur y luego a los del Pacto Andino y así hasta llegar a toda Latinoamérica.

COMBUSTIBLES  FÓSILES (Naftas, Gas Oil y Gas)

Comencemos con el petróleo. Argentina no es un país petróleo dependiente. Tiene reservas suficientes para alcanzar el autoabastecimiento, aún con sus faltantes temporales. No ser un productor importante pero tampoco dependiente, lo ubica fuera de competencia con los grandes centros mundiales.   Esto que en principio parece una desventaja, a los efectos de tomar medidas ecológicas puede no ser tal.

La energía solar es una buena fuente para reemplazar algunos consumos de combustibles fósiles. En el mundo ya está volando el “Solar Impulse”, un avión con pretensión de dar la vuelta al mundo impulsado por este sistema. Con respecto a los automóviles, ya hay probada tecnología para incorporar la energía solar como método impulsor de tracción.

Obviamente, como se dijo al principio, las fábricas automotrices no son ajenas a la presión para que se sigan utilizando combustibles fósiles. Entonces, deberíamos orientarnos a una franja de vehículos y maquinarias de uso en el país. Esta franja incluiría Ómnibus, Micrómnibus y Maquinaria Agrícola, para luego ir incorporando Utilitarios y  Autos de Alquiler (taxis).

El Estado debería hacer convenios con los fabricantes radicados en el país y con la colaboración del INTI y científicos especializados, que los hay muchos y buenos, se podría hacer un buen proyecto para esta conversión. Si es necesaria inversión por parte del Estado para equiparar la falta de escala de producción, ésta sería una buena aplicación.

Obviamente, los vehículos impulsados por gas natural que entren en esta franja,  de a poco deberían ir realizando la reconversión.

 

ENERGÍA SOLAR

Países como EE.UU. de Norteamérica, China, India, Alemania y España están a la vanguardia de la generación de energía fotovoltaica. Las proyecciones son de crecimiento sostenido en éstos y otros países donde se aplica este sistema energético.

En la República Argentina tenemos zonas geográficas donde  las condiciones para establecer plantas fotovoltaicas, son excepcionales. La Puna Jujeña tiene un índice de insolación igual al del desierto del Sahara. Pues allí, deberían apuntarse las inversiones para potenciar esta producción de energía.

Si bien esta fuente energética renovable no alcanzará a suplir las necesidades totales del país, podrá mejorar la composición de todas las fuentes y preservar el medioambiente.

ENERGÍA EÓLICA

Nuevamente, China, EE.UU. de Norteamérica, Alemania, España, India y Dinamarca están a la vanguardia de la producción de energía eólica. Vale la pena mencionar que, nuestra bondad geográfica nos permite contar con zonas excepcionalmente aptas para producir por este método energético. El sur argentino es zona ideal para estas aplicaciones.

En Argentina ya hay plantas de energía eólica. Pero estamos muy lejos  de producir a una escala razonable.

La República Oriental del Uruguay, nuestros vecinos, tienen proyectado superar la producción de algunos de los países más destacados a partir del año 2015. Quizá sea un ejemplo a seguir.

ENERGÍA VS. RENTABILIDAD

La energía tradicional producida por combustibles fósiles tiene costos de extracción, que exigen grandes inversiones y tiempos de procesos extendidos para entrar en producción. A veces el costo-beneficio no ayuda para obtener las inversiones necesarias. Esto lo podemos observar en la actualidad donde el valor del petróleo marca una tendencia descendente por la aparición de grandes reservas de shale oil. Estas reservas en manos de grandes consumidores como EE.UU. de Norteamérica, produce una baja del “commodity petróleo”.

He aquí una gran diferencia. La energía renovable no es un commodity, ergo, no tiene un valor competitivo en mercados mundiales.

La otra gran diferencia con los métodos tradicionales de extracción y los nuevos motivados por el sahle oil, es que éstos tienen costos crecientes. En tanto la energía renovable va teniendo costos decrecientes por la producción a mayor escala  de los paneles fotovoltaicos y las turbinas de viento.

Por último, la fabricación a escala de estos elementos aportará mayor ingreso de tecnología, que mejorará la producción y fortalecerá la baja en la inversión.

Nuestro país tiene una excelente oportunidad para orientar inversiones a la producción de estos productos, y el Estado Nacional tiene que asumir la responsabilidad de fomentarlos.

 

 

 

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