Replanteo ante la crisis

29. mar., 2020

Autor: Héctor R. Morano

 

Las crisis ponen al desnudo las carencias. Las consecuencias pueden ser devastadoras.

 

Si bien las necesidades aparecen antes que sus posibles soluciones, es bueno pensar en cómo mitigar este desfase.

 

Los científicos pueden inferir ocurrencias de hechos en base a estudios y estadísticas. También pueden diseñar escenarios de paliativos creando estructuras permanentes. Pero, cuando esos hechos son nuevos y repentinos, colapsa lo programado y provoca una desestabilización de lo esperado.

 

Lo peor que puede pasar es que, no se hayan creado las estructuras de contención o éstas sean deficientes.

 

Ante la crisis del “Coronavirus” que nos toca vivir hoy, se observa que, nuestro país no está bien preparado para sobrellevar con éxito una pandemia de esta magnitud. Uno puede preguntarse si las decisiones que se tomaron son las correctas, si la respuesta del sistema de salud fue adecuada y si la comunidad respondió correctamente y quizá, la respuesta es SI. Ahora bien, también nos deberíamos preguntar qué hubiese ocurrido si no contáramos con la ventaja temporal de la ocurrencia temprana en el hemisferio norte. Lejos de  nuestra latitud.

 

Puede ser que, en las circunstancias actuales tengamos mejores respuestas que otros países porque, por aquello de la ventaja temporal, pudimos tomar preventivamente las decisiones correctas. Cuando esto  culmine veremos si alcanzamos un grado satisfactorio de respuesta a la crisis.

 

Suponiendo que al final podamos salir de esta crisis de manera aceptable ¿Diremos que estamos bien preparados? Aquí la respuesta es No. Quizá no se vuelvan a dar las mismas condiciones.

 

Estamos viendo que tenemos que salir a comprar con urgencia “respiradores”, “reactivos” y otros insumos para sobrellevar esta circunstancia. Aquí comenzamos a observar que, muchos de estos elementos no lo tiene el sistema de salud, siquiera  para su desenvolvimiento normal. Tampoco, debido a la extensión de nuestro territorio, hay una buena organización de centros de diagnóstico descentralizados aptos para circunstancias difíciles.

 

Como es nuestra costumbre, todo lo superamos con voluntarismo y solidaridad. Estos factores corren a nuestro favor, pero no podemos poner en ellos todo el peso de las soluciones.

 

Concluyendo, la propuesta es tomar nota de lo que nos pasa y ya ir pensando en las medidas permanentes para mejorar nuestra situación.

 

El Estado, principal responsable de la salud y bienestar de los residentes en el país,    debiera diagramar un acelerado apoyo a la ciencia y tecnología. De ella, se tendrán muchas de  las respuestas que estamos necesitando.

 

Podremos importar teléfonos, computadoras y otros bienes por los que no tenemos escala para producir, pero, el material médico y científico es estratégico y por ello, debemos darle la importancia que merece. Científicos que no cuentan con material de investigación, médicos que no tienen instrumental sanitario y la comunidad toda, quedarán agradecidos.