Economía para crecer

Crecimiento

Crecimiento Económico

Autor: Héctor R. Morano


Existe preocupación por la falta de crecimiento. Tanto el FMI como la oposición concuerdan con ello. Supongo que el gobierno y sus aliados políticos también están atentos a este inconveniente. Esto tiene aristas sociales y políticas que no se pueden soslayar.
Lo primero que hay que ver es por qué no hay crecimiento, o más bien, por qué hay recesión. En principio, el gobierno atacó la expansión monetaria como estrategia para bajar la inflación, definida ésta como un mal por excelencia. Menos dinero en la plaza produciría una contracción al consumo y así, bajarían los precios. El problema radica en la percepción de por qué suben los precios.
A esta altura resulta evidente que, nuestra inflación no es de demanda sino de costos. Si aumentan la electricidad, el gas, la energía eléctrica, los combustibles y el resto de los servicios públicos, no se puede esperar que estos costos no se trasladen a los precios. El problema radica en que, al bajar el consumo, se produce menos y esos costos se distribuyen en menos productos, aumentando su valor en una proporción mayor que si se produjera más. A más productos producidos será menor la incidencia de estos costos.
Producir menos, por otro lado, tiene un costado económico adverso y otro social grave. Se restringe la producción y se despiden empleados, éstos por razones obvias, dejan de consumir y otra vez baja la demanda de productos y vuelve a bajar la producción. Estos desempleados deben ser atendidos socialmente por el Estado , con el costo consecuente y aumenta el déficit fiscal. Habrá mayores costos sociales y menos cobro de impuestos por la baja de la actividad. Un drama por dónde se lo mire. Si la idea es mejorar el consumo vía recuperación de los salarios se estaría ante una expectativa endeble porque no se tendrían en cuenta a los que salieron del mercado laboral y les será difícil consumir.
En este contexto, es difícil atraer inversiones para recuperar la economía . El capital seguirá especulando financieramente por su alta rentabilidad y cuando ésta no sea apropiada se trasladará al dólar, generando más inflación de costos. Un círculo NO virtuoso en toda su dimensión.
Las inversiones en energía están atadas a una rentabilidad asegurada y si bien pueden producir trabajo, son generadoras de costos. No son inversiones de riesgo y no están diversificadas en todos los sectores de la economía y más aún, están concentradas geográficamente. Por ahora son mejoradoras de trabajo y baja de importaciones. No es poco, pero no alcanza.
El Estado no puede quedarse inmóvil ante esta situación. Como no puede bajar impuestos en lo inmediato porque la recaudación está en baja, debe reactivar la economía vía producción para exportar, sin descuidar la destinada al consumo interno. Ambas producciones tendrían un tratamiento distinto. La orientada a la exportación debe aumentar su financiación para mejorar el capital productivo y tener costos competitivos. Para la producción orientada al consumo local, además de mejorar la financiación interna, necesita la financiación a los consumidores, que hoy tienen baja capacidad de consumo.
El dinero necesario para revertir la situación está colocado a tasa de interés en plazo fijo. Los bancos ofrecen altas tasas de interés y luego suscriben Leliq que el Banco Central remunera a mejores tasas. Los tomadores de plazo fijo se cubren de la inflación y un poco más y los bancos hacen su diferencia financiera. Nada va al sector productivo.
La solución pasa por dos factores. Uno es político y otro económico. El político pasa por establecer un acuerdo de sectores de la economía que se decidieran dinamizar nichos productivos estratégicos, sin que ello genere aumentos de precios. El segundo, generar trabajo y aumentar la capacidad de consumo, teniendo la premisa que no se produzca una inflación de demanda sino más bien, una estabilidad de precios por la mejor absorción de costos en relación con las cantidades producidas, o sea, mejorando la utilización de la capacidad instalada.
Para que esto funcione, hay que enamorar a los tenedores de plazos fijos mediante el ofrecimiento de fondos de inversión productivos. Por otro lado, hay que desalentar las inversiones financieras temporarias (golondrinas) e ir bajando el nivel de Leliq.
Si se llega a mejorar el nivel de actividad habrá más trabajo y menos subsidios. Ergo bajaría el gasto y ayudaría a la estabilidad presupuestaria. Complementariamente, el mejoramiento financiero del sector público haría enfrentar mejor el pago de los intereses de la deuda y hasta pensar en un desendeudamiento.
Por último, consolidado el crecimiento, será el momento de bajar la presión impositiva. Quizá antes de ello se puede avanzar por sectores.

 

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