Obra Pública y Privada

Oportunidad y Necesidad

Autor: Héctor R. Morano

 

El actual gobierno se ve en dificultades macroeconómicas severas. El financiamiento externo le resulta costoso y el “Riesgo País”, en aumento, lo torna casi inalcanzable. Adicionalmente, se suele argumentar que, el financiamiento con capital interno no tiene el volumen necesario para el desarrollo de los programas estatales.

 

Por el lado de la financiación del déficit fiscal, en el corto plazo, se puede decir que está cubierto con los giros que viene haciendo el FMI en base al acuerdo firmado con éste. El problema está en el financiamiento para obras de infraestructura. Acaban de anularse las licitaciones de los Proyectos de obras Público Privadas (PPP) porque el riesgo país sigue creciendo y la desconfianza sobre la economía nacional se acentúa.

 

Tal como lo dijera en mi anterior propuesta, se puede no hacer nada y esperar que la economía se acomode sola, o bien, se puede generar un impulso desde el Estado para revertir esta situación. Decididamente participo de la idea que el Estado debe activar la economía y, a mi juicio, lo puede hacer sin alterar su tarea de bajar el déficit fiscal. Es más, esta tarea puede ser alivianada.

 

La solución pasa por eximir de impuesto a las Ganancias, IVA e Ingresos Brutos, a convenir con las provincias, a las empresas que inviertan en desarrollo de infraestructura y vivienda. Con estos atributos, será mucho más fácil conseguir financiación.

 

A priori puede verse como que se está perdiendo recaudación de impuestos, pero no es así. Si las obras no se hacen por falta de financiación, tampoco se recaudarán impuestos. Es más, al hacerse las obras, se recaudaría impuesto de manera indirecta de parte de los proveedores de estas empresas.

 

La forma de implementar el desarrollo de las obras públicas se puede hacer mediante la formación de fideicomisos con participación del Estado,  empresas privadas y bancos u organismos de crédito. En el caso de las viviendas, será libre para el sector privado, formando consorcios o fideicomisos por cada emprendimiento.

 

La propuesta tiene un evidente costado social. Estos emprendimientos implican el uso de mano de obra intensiva, ergo, ayudará a bajar el índice de desocupación. Mejorará el ingreso de los asalariados, se consolidará la idea de vivienda propia y se reactivará el consumo interno.

 

Observando la economía global y a la luz de las opiniones de los analistas privados y los funcionarios gubernamentales, existen expectativas  de crecimiento para el tercer trimestre del año 2019 o quizá para el cuarto. Pero este crecimiento no será parejo para todos los sectores. Se verá crecer al sector energético, el de comunicaciones, el campo, la minería, el tecnológico, el turismo y otros más, pero, hay que ver geográficamente como incide.

 

Resulta obvio que  esta primera ola de crecimiento no llegará directamente a los lugares de mayor densidad poblacional. En cambio, reactivar la construcción es direccionar el trabajo hacia los sectores más vulnerables, que se ubican en la periferia de las principales ciudades.

 

El tiempo de encarar estas obras es fundamental si pensamos que hay personas que necesitan empleo y de este modo pueden acceder a uno. Con voluntad y agudizando el ingenio estos emprendimientos se pueden hacer.

 

 

 

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